Psicofármacos y Embarazo

Psicofarmacos y embarazo IDNS

Psicofármacos y Embarazo

El embarazo es un periodo durante el cual la mujer tiene una especial sensibilidad y necesita un especial cuidado. Además, algunas mujeres llegan a este momento tras o durante un periodo de ansiedad y/o depresión y están tomando un tratamiento psicofarmacológico. Un error que habitualmente cometen buscando el cuidado del feto, es suprimir por su cuenta el psicofármaco que tomaban hacía tiempo provocando en muchas ocasiones la precipitación de una recaída. Lo correcto es realizar una consulta previa para que un psiquiatra especializado en el área perinatal, valore qué es lo más adecuado en cada caso y poder hacer una planificación del embarazo. Existen evidencias de que la ansiedad y la depresión en el embarazo pueden provocar efectos negativos en el desarrollo fetal e incrementar el riesgo de prematuridad, bajo peso al nacer y depresión posparto, por lo que estas patologías deben ser prevenidas y tratadas.

El empleo de psicofármacos en el embarazo ha de ser considerado detenidamente por parte del psiquiatra. Implica valorar, por un lado, las posibles complicaciones de las enfermedades psiquiátricas durante el mismo y, por otro lado, los riesgos potenciales de la exposición fetal a los psicofármacos.

En la mujer embarazada, las enfermedades psiquiátricas no tratadas o tratadas inadecuadamente pueden llevar a un escaso cumplimiento de los controles prenatales, una nutrición inadecuada, un aumento del consumo de medicamentos sin control médico, un incremento en el consumo de tabaco y alcohol y complicaciones en los vínculos familiares (ACOG, 2008). Todos los psicofármacos atraviesan la placenta y se encuentran en líquido amniótico, lo que puede significar un riesgo potencial para el feto (Doering y Stewart, 1978; Hostetter y col., 2000). Pero también supone un riesgo la retirada brusca o de forma inadecuada de los mismos.

Además las repercusiones de la toma de psicofármacos durante el embarazo depende del período gestacional en que se produce la exposición. Durante las primeras dos semanas de gestación las células embrionarias son multipotenciales, por lo que si un fármaco afecta a alguna de ellas otras células pueden reemplazarlas y sólo si se afectan todas se producirá la muerte del embrión. Por esto, durante este periodo, son muy escasas las posibilidades de que el fármaco tenga de consecuencias nocivas (Mazaira, 2004).

 

Empleo de psicofármacos por periodo gestacional

Después, durante el primer trimestre los psicofármacos pueden afectar la formación de los órganos dando lugar a malformaciones. Se dice que un fármaco tiene efectos teratogénicos cuando aumenta el riesgo de padecer una malformación por encima del que existe en la población general es aproximadamente del 2% al 3% (Nelson y Holmes, 1989). Algunos fármacos tienen una acción teratogénica inespecífica, afectando a los órganos que se encuentran en desarrollo en el momento en que son administrados. En estos casos, una diferencia de 1 o 2 días puede cambiar el perfil teratogénico. Otros fármacos tienen una acción específica sobre determinados órganos o tejidos. En estos casos, la administración de los mismos fuera del período de formación de dichos órganos no generará estas malformaciones (Aramijo y Benitez, 2003).

Durante el segundo y tercer trimestre del embarazo los psicofármacos pueden alterar el desarrollo y/o el funcionamiento de determinados órganos dando origen a complicaciones obstétricas (parto pretérmino, bajo peso al nacer), toxicidad perinatal (reacciones adversas similares a las que se observan en el adulto y síndromes de abstinencia) o secuelas neuroconductuales que se manifiestan a largo plazo. Los datos epidemiológicos muestran que las tasas de abortos espontáneos en las primeras fases del embarazo y la incidencia de malformaciones congénita son del 10 al 20% y del 2 al 3% respectivamente. Además del estilo de vida y la obesidad antes del embarazo y los trastornos psicóticos durante el embarazo también son un factor de riesgo independiente. Las pacientes con trastornos psicóticos graves deben ser conscientes de, al menos, dos peligros en el embarazo: el riesgo genético de los trastornos psicóticos como la esquizofrenia y el riesgo de teratogenicidad causado por los antipsicóticos. Las anormalidades fetales causadas por los fármacos incluyen principalmente efectos teratogénicos si se toman 3 meses antes del embarazo, toxicidad neonatal 3 meses después del inicio del embarazo y desarrollo anormal del cerebro y anomalías del comportamiento debidas a la exposición prenatal a los psicofármacos. (Liu D, Xu P, 2017)

El empleo de psicofármacos en la mujer embarazada o durante la lactancia presenta algunas dificultades. La selección de psicofármacos en estos casos es especialmente importante y ha de ponerse en manos de profesionales cualificados.

Estrategias prácticas del uso de psicofármacos en el embarazo:

  • Siempre que sea posible, evitar el uso de fármacos durante el primer trimestre de la gestación, especialmente durante las semanas 3.ª a 11.ª
  • Es preferible fragmentar las dosis, para evitar los picos plasmáticos elevados, ya que se supone que tienen un menor impacto sobre el feto que una única toma diaria.
  • Las dosis deberán ser lo más bajas posibles, pero efectivas. A este respecto, debe considerarse que, hacia el final del embarazo, se suelen requerir dosis más altas, respecto a las mujeres no embarazadas, al aumentar el volumen de distribución.
  • Usar los psicofármacos durante el menor periodo de tiempo necesario.
  • Mejor usar un solo fármaco que varios, ya que en este último caso se aumentan teóricamente los efectos secundarios e interacciones y, además, todavía hay menos teóricamente los efectos secundarios e interacciones y, además, todavía hay menos estudios del uso conjunto de varios psicofármacos en el embarazo.
  • Los fármacos de aparición más reciente deberían evitarse, al contar con menos casos expuestos, y por tanto con efectos adversos más impredecibles.

Lo indicado es un tratamiento combinado que incluya un seguimiento adecuado de la medicación y un tratamiento psicológico reglado.


Autor: Lucía Perez



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